Del escritorio de: Irene Valverde
Para la Esposa del Pastor, con amor.
Marzo 26, 2011
Mujer, esposa, madre y compañera, son solamente diferentes aspectos del papel de la esposa de pastor.
Su situación personal, frente al esposo, a los hijos, a la iglesia y al mundo que le rodea, es delicada. Sus conflictos, complejos
Cuando una joven cristiana llega al altar para prometer delante de Dios amor y fidelidad a un hombre, lo hace con el corazón lleno de ilusiones y con una oración en lo íntimo del alma, porque su anhelo es ser compañera idónea de su esposo. Anhela cumplir la voluntad de Dios en su vida, pero esa voluntad no siempre aparece muy clara delante de sus ojos.
Ama a su esposo pero tiene que compartirlo. Solo con habitar en el lugar secreto (oración) y luchar para tener buena comunicación entre los dos, podrán mantener viva la llama del amor que los une, en medio de circunstancias que no son favorables.
Es madre. Los hijos son su herencia de parte de Dios. Su prioridad es guardar el equilibro, ayudando a su esposo, atender a sus hijos y ayudar en la iglesia.
Lucha por lograr que sus hijos crezcan amando y respetando el ministerio de su padre. Por inspirarlos a la fe, a responder a su propio llamamiento, y no crear sentimientos de frustración y rebeldía.
En ocasiones nos sentimos incapaces de llenar nuestro papel como esposa del pastor. Tengamos por cierto que si el Señor nos ha encomendado esta tarea, Él también nos dará todo lo que necesitamos para cumplir nuestro role divino a lado de nuestros esposos.”Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídale a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5) Es un regalo, ¡pero no será dado a menos que lo pidamos! ¡Imagínense cuanta sabiduría podríamos tener las mujeres cristianas si tan solo pidiéramos!
Por medio del presente medio, estaremos para ayudar y apoyarles en la tarea de madre y esposa de pastor. En los siguientes escritos estaremos hablando sobre:
La esposa del pastor como:
LA ESPOSA DE PASTOR COMO MUJER: ¿Como podemos, como esposas de pastores, ser quienes somos?
En primer lugar; debemos tener en alta estima nuestra vocación. Un pastor necesita su esposa para llevar a cabo su ministerio de una manera plena y completa.
En segundo lugar; Debemos ejercitar los dones que Dios nos a dado y usarlos en el ministerio.
En tercer lugar; tomemos conciencia de nuestras propias limitaciones. Sirvamos como ejemplo, en nuestra devoción a nuestro Dios, nuestro esposo e hijos, y el Señor nos pondrá en nuestras manos los ministerios adecuadas a nuestras aptitudes.
En cuarto lugar; no debemos permitir que nos vean como mujeres perfectas. Primero debemos aceptar nosotras mismas que no somos. Somos seres que cometemos errores, con altos y bajos, con momentos de gozo, con momentos de depresión, con capacidades limitadas, que nos enojamos y que muchas veces contestamos en forma indebida.
Finalmente; debemos amarnos a nosotras mismas. Muchas veces, entre los cristianos, el amor a nosotros mismos se considera como algo que debe ser evitado a toda costa. Este es un concepto que esta muy lejos de lo que el Señor quiere de nosotros. Si el Señor hubiese pensado así, no habría dicho que tenemos que amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Para poder amarnos correctamente es necesario que nos veamos como personas plenas y libres, para vivir de acuerdo con lo que somos, libres de temores porque confiamos en Dios. En total plenitud porque conocemos nuestro lugar en el plan de Dios y lo estamos poniendo por obra.
Solo así podremos ser obreras eficientes, compañeras idóneas y mujeres plenamente felices para la gloria de nuestro Señor.